¿EDUCACIÓN EMOCIONAL? ¿DE QUÉ SE TRATA?

Una emoción es un sentimiento que surge cuando la persona reacciona de manera subjetiva al ambiente, generando así un estado afectivo que va acompañado de cambios físicos puesto que las emociones pueden causar reacciones fisiológicas.

Estas reacciones somáticas causadas por las emociones están controladas por el sistema nervioso autónomo y por el hipotálamo, por ello se consideran involuntarias (sudoración, ritmo cardíaco acelerado, etc.). Sin embargo, también podemos decir, que una emoción puede generar comportamientos observables más o menos controlables como pudieran ser gestos, lenguaje no verbal, expresiones faciales, etc.

A pesar de que en el lenguaje coloquial es fácil hablar de emociones y de estado emocional como si se tratase de lo mismo, debemos saber que una emoción tiene una duración más corta y una intensidad mayor que un estado de ánimo.

Según estas consideraciones previas se nos dificulta aceptar que pueda existir una “educación emocional” como ente diferenciado y exclusivo, como un método de enseñanza concreto.

Esta muletilla de la “educación emocional” es hoy día una frase comercial, que con diferentes e imaginativas justificaciones, promete transformar a los niños en potentes “aprendedores” y mejores hijos, ya que trasladan este gran cambio al terreno familiar, para felicidad de todos.

PERO ESTO NO ES ASÍ y la neurociencia se encuentra hoy en condiciones de afirmar de forma demostrable que en el proceso educativo han de seguirse pautas que se escalonan en un orden de prioridades:

1) Generar un ambiente de serena alegría en el ámbito educativo, al inicio de la actividad, los mecanismos y elementos para lograrlo son tan diversos como la imaginación de los educadores y sus alumnos, llegando a hacerlos partícipes de la planificación del comienzo del siguiente día o semana. Con la generación de alegría se logra despertar:

  

LA EMOCIÓN

 2) Algo Inesperado en el Aula: la repetición de este comienzo y esta sorpresa, generará en los alumnos una emoción indispensable para obtener su atención:

LA CURIOSIDAD

3) En este punto de la secuencia, está de par en par abierta la ventana del aprendizaje, lo hemos conseguido estimulando la emoción más importante, sin la cual no es posible enseñar ni aprender y mucho menos retener ese aprendizaje:

LA ATENCIÓN

4) Una vez que por este camino el conocimiento está en condiciones de ser comprendido y jerarquizado, se incorpora en el cerebro y esto es:

EL  APRENDIZAJE

Finalmente, la memoria es el destino de este proceso muy resumidamente explicado, pero suficiente para comprender que no existe una “educación emocional”. Se trata de poner a disposición de la Educación conceptos de Neurobiología fundamentados científicamente, para producir cambios que mejoren la actividad de enseñanza-aprendizaje